No cabe duda de que el Taekwondo puede practicarse a diferentes edades y que podemos comenzar en distintos momentos de nuestra vida.
Los años nos aportan experiencia, y esa experiencia también puede ayudarnos a apreciar de otra manera aquello que hacemos y todo lo que aprendemos durante el entrenamiento.
Comenzar Taekwondo en la edad adulta puede convertirse en un nuevo reto y en una forma diferente de mantenerse activo mientras seguimos aprendiendo.
El Taekwondo puede adaptarse a diferentes condiciones físicas
El Taekwondo comprende una gran variedad de técnicas y ejercicios.
El entrenamiento puede desarrollarse progresivamente teniendo en cuenta las características y la condición física de cada practicante.
La experiencia del profesor y la correcta adaptación del trabajo permiten que cada persona pueda evolucionar desde su propio punto de partida.
No se trata de hacer exactamente lo mismo que otra persona.
Se trata de descubrir qué podemos hacer, aprenderlo correctamente y seguir progresando.
Volver a aprender también forma parte del entrenamiento
Practicar Taekwondo nos devuelve de alguna manera a una etapa de formación de la que nunca deberíamos alejarnos completamente.
Seguimos aprendiendo posiciones, técnicas, movimientos, coordinaciones y nuevas formas de utilizar nuestro cuerpo.
En la edad adulta, volver a sentirse alumno puede convertirse en una experiencia especialmente interesante.
Los años nos aportan experiencia, y la experiencia puede ayudarnos a apreciar de otra manera todo lo que aprendemos.
Los Pumses: concentración y movimiento
La práctica de los Pumses, las formas del Taekwondo, requiere atención y concentración.
Durante su ejecución debemos recordar movimientos, direcciones, posiciones y técnicas mientras mantenemos el control de nuestro cuerpo.
Esa concentración en movimiento nos obliga a centrarnos en lo que estamos haciendo y puede ayudarnos a dejar durante un tiempo en segundo plano las preocupaciones habituales del día a día.
Conocer mejor nuestro cuerpo
El trabajo de propiocepción presente en el entrenamiento nos ayuda también a conocer mejor nuestro cuerpo.
Aprendemos a percibir posiciones, equilibrio, coordinación y movimiento.
Con el tiempo vamos descubriendo nuestras posibilidades y también nuestras limitaciones.
Ese conocimiento nos permite trabajar de una forma cada vez más consciente.
Trabajo físico en el Taekwondo
El Taekwondo utiliza ejercicios y técnicas que trabajan diferentes capacidades físicas.
Entre ellas encontramos la fuerza, la flexibilidad, la coordinación, el equilibrio y los reflejos.
El entrenamiento progresivo nos mantiene activos y nos plantea continuamente nuevos retos físicos.
Si quieres profundizar en esta idea, puedes consultar también por qué el Taekwondo te pone en forma.
Aprender defensa personal también aporta confianza
Adquirir conocimientos relacionados con la defensa personal puede ayudarnos a sentir una mayor confianza en nuestras propias capacidades.
No se trata únicamente de aprender determinadas técnicas.
También aprendemos a controlar mejor nuestro cuerpo, nuestras reacciones y nuestra forma de desenvolvernos ante diferentes situaciones.
Empezar o volver a practicar de adulto
Algunas personas llegan al Taekwondo por primera vez siendo adultas.
Otras practicaron durante su juventud y, después de muchos años, deciden volver.
En ambos casos es importante entender que el entrenamiento debe comenzar desde la situación actual de cada persona.
No importa tanto lo que hacíamos hace veinte años como aquello que podemos hacer y aprender hoy.
Esta idea la desarrollamos también en el artículo sobre Taekwondo después de los 40.
Un nuevo reto personal
Practicar Taekwondo en edades adultas puede cambiar nuestra manera de entender el ejercicio.
No se trata únicamente de mantenerse en forma.
También existe un proceso continuo de aprendizaje, concentración, superación y descubrimiento personal.
Siempre habrá una nueva técnica que mejorar, un movimiento que comprender o un detalle que corregir.
Y quizá precisamente por eso la edad no tiene por qué ser un límite para seguir aprendiendo.
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